Los noticieros, los periódicos, solo hablaban de política internacional, o noticias nacionales del día anterior. No había declaraciones del gobierno, ni respuestas de la oposición. El parlamento y el senado no se habían reunido hoy, ni siquiera los regionales, y los consistorios parecían deshabitados. Era como si todos nuestros políticos hubiesen desaparecido del mapa. El pueblo no le dio importancia, se sentía aliviado de tener un día sin noticias sobre reformas injustas, juicios por corrupción o arengas nacionalistas…
Pero una frase se movía de boca a boca, y de tweet a tweet: A los políticos se les han caído las manos. Todos lo sabían, no era nada nuevo que la política se había convertido más en una estafa de la democracia que en un organismo para gobernar la nación, pero nadie se imaginaba la literalidad de esa sentencia.


