viernes, 27 de diciembre de 2013

Argentismos


Un pájaro con plumas de cristal, que no podía dormir, se posó en un árbol y comenzó a cantar. Un gato de nueve colas, de color cenizo, salió de su tenebre callejón a conocer a su cena. El gato observó  al pájaro desplegar su bello canto cual cantante de Ópera. Turbado como Stendhal ante el pájaro, el deseo se mezcló con su instinto de caza. La tensión entre víctima y asesino iba creando el escenario de la tragedia. Hubo una confrontación. Garras y picos. Cuchillos y mordiscos. Una elaborada coreografía de violencia, deseo y supervivencia. Todo se tiñó de rojo oscuro, hasta quedar un amasijo. Los restos se convirtieron en el banquete de cuatro moscas sobre terciopelo gris. 
Ah! Suspirios....